Despistado
Un borracho que caminaba por la calle sintió ganas de orinar y al no encontrar baño por allí se paro delante de la puerta de una casa y comenzó a hacerlo.
La dueña al sentir el sonido abre la puerta y mirándolo asombrada dice: ¿Qué bonito, eh?.
A lo que el borracho acariciándose el pene le contesta: Y eso que no lo tengo bien cuidado.