Buscando una virgen

- Erase una vez un señor ya maduro que después de andar por la vida, decide casarse, pero su futura esposa deberá ser virgen, y con cada mujer que sale, la pone a prueba. Toda vez que llega a un hotel alojamiento lo primero que hace es mostrarles el pene, y pregunta: ¿que es esto?, y la respuesta no tarda en llegar, ¡Y que va a ser, es un pene!, y desilución tras desilución le toca una señorita despampanante y al hacerle la pregunta de rigor, la respuesta lo deja atónito. Es una ramita, responde la chica. El grito de alegría de este señor no tarda en llegar, e inmediatamente le propone matrimonio, a lo que ésta acepta sin dilaciones. Casamiento, fiesta, y llegó el viaje de bodas, ya en la suite de un buen hotel, empieza el juego amoroso por parte del flamante esposo, todo delicadeza, preparandose para la defloración, y en ese preciso instante la esposa le dice yo te voy a hacer el hombre mas feliz del mundo, por eso dejame a mí, y ella lo pone de espaldas en la cama y comienza una cabalgata de frenético sexo. Al ver semejante actuación, éste brama de bronca y se levanta exclamando a viva voz: pero, no eras vos la que no sabías nada de nada, y que me dijistes que ésto era una ramita?. Pues sí, claro que lo es, comparándola con los troncos que me he tragado, es lo que parece ser, ¿o no?

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